Los dispositivos conectados de segunda mano suelen voltearse de 3 a 10 veces antes de llegar al cliente final, y cada transacción implica inspecciones de funcionalidad, estado estético, estado de la batería y problemas de activación. Estos retoques repetidos aumentan los costos, lo que convierte a los dispositivos reacondicionados en un negocio de bajo margen para todos los involucrados.
Tenemos una solución mejor: realizaremos una inspección exhaustiva de 400 puntos que abarcará los problemas de funcionalidad, batería, cosméticos y activación, todo ello empaquetado en un informe de segunda mano certificado que puede etiquetar y compartir con sus clientes. Se acabaron las inspecciones repetidas, los costes innecesarios o la falta de transparencia: solo información clara y fiable para todos.